Marwán II al-Himār: la caída del Califato Omeya en Oriente
Introducción
Toda gran dinastía tiene un inicio brillante y un final convulso. En el caso de los omeyas ese final tiene nombre propio: Marwán II al-Himār el último califa omeya de Oriente.
Su reinado estuvo marcado por guerras, divisiones internas y el avance imparable de una nueva dinastía, los abasíes. Con su derrota terminó el poder omeya en Damasco y daría comienzo la historia que llevaría a los omeyas hasta al-Ándalus y Córdoba.
¿Quién fue Marwán II?
Marwán II ibn Muhammad (c. 688–750), apodado al-Himār (“el asno”, en referencia a su resistencia y tenacidad), fue el último califa del Califato Omeya con capital en Damasco.
Accedió al poder en el año 744 en un momento de profunda crisis política. El imperio estaba debilitado por revueltas internas, enfrentamientos tribales y un creciente descontento social y religioso.
Un imperio en crisis.
Cuando Marwán II llegó al trono el Califato Omeya ya no era el Estado fuerte y cohesionado de épocas anteriores. Entre los principales problemas destacaban:
Luchas entre facciones tribales árabes.
Rebeliones en distintas provincias.
Críticas al dominio omeya por parte de sectores no árabes.
Surgimiento del movimiento abasí
Marwán intentó reorganizar el ejército y reforzar el control del poder central trasladando la capital a Harrán para gobernar más de cerca las regiones orientales.
La revolución abasí.
Mientras Marwán trataba de contener las crisis internas los abasíes organizaban una rebelión a gran escala. Bajo el estandarte negro,lograron unir a diversos grupos descontentos con el régimen omeya.
En el año 750 ambos ejércitos se enfrentaron en la batalla del río Zab en el actual Irak. La derrota omeya fue total y marcó el fin efectivo del califato en Oriente.
Huida y muerte.
Tras la derrota, Marwán II, huyó hacia el oeste intentando reorganizar la resistencia. Sin embargo, fue alcanzado en Egipto y asesinado en el mismo año 750.
Con su muerte se extinguía oficialmente el Califato Omeya de Damasco. Los abasíes tomaron el poder y establecieron una nueva dinastía con capital primero en Kufa y más tarde en Bagdad.
El final… y el comienzo de otra historia.
Tras su victoria, los abasíes, iniciaron una dura persecución contra los miembros de la familia omeya. Muchos fueron ejecutados para evitar futuras reclamaciones al trono.
Sin embargo un joven omeya logró escapar de esta matanza: Abd al-Rahman ibn Mu‘awiya. Su huida marcaría el inicio de una nueva etapa de la historia islámica en Occidente.
Marwán II y el camino hacia al-Ándalus.
Aunque Marwán II simboliza el final del poder omeya en Oriente su derrota fue el detonante indirecto de la llegada de los omeyas a al-Ándalus.
Sin la caída de Damasco y la persecución abasí nunca habría existido el Emirato independiente de Córdoba ni, siglos después, el Califato omeya andalusí.
Así, el final de Marwán II se convierte en el prólogo de una de las etapas más brillantes de la historia de Córdoba.
Fuentes y bibliografía.
Hugh Kennedy, The Prophet and the Age of the Caliphates.
Encyclopaedia of Islam, entrada “Marwān II”.
Al-Tabarí, Historia de los Profetas y los Reyes.
Chase F. Robinson, Islamic Historiography.