Córdoba Romana: así nació la ciudad que enamoró a un imperio...

 De campamento militar a capital brillante: ¿Cómo empezó todo?

Cuando paseas hoy por Córdoba, entre patios, callejuelas y monumentos, cuesta imaginar que la ciudad empezó en un lugar muy distinto al actual. Y, sin embargo, aquí se juntaron todos los ingredientes para que surgiera una ciudad destinada a brillar: un río navegable, un vado para cruzarlo, minerales en la sierra y una ubicación clave en la ruta entre el norte y el sur.

Mucho antes de la Mezquita, y antes incluso de los romanos, en la Colina de los Quemados , actual Parque Cruz Conde,  surgió el primer asentamiento. Al principio solo cabañas (siglos IX-VIII a.C.), pero con el tiempo el asentamiento creció gracias a la minería y la agricultura. En los siglos VII-VI a.C, ya tenía un aire urbano y tras la caída de Tartessos, los turdetanos siguieron comerciando sin perder importancia.

La llegada de Roma: convivencia y transformación.

Con la llegada de Roma no se destruyó, existió una convivencia entre el poblado turdetano y el primer campamento romano, que se instaló unos 750 metros al noreste. Campamento conformado por Claudio Marcelo para controlar el paso entre la Turdetania y la Meseta. A partir de este asentamiento permanente surgiría la futura ciudad republicana gracias a su gran desarrollo fundamentado en la actividad minera de la Sierra Morena, la ganadería ovina de la campiña y la exportación de aceite de oliva. Corduba se convirtió en capital de la Hispania Ulterior abandonando así en el siglo I a.C. la ciudad turdetana.  

La guerra civil romana: el momento más dramático de la historia antigua de Córdoba.

Fue Octavio Augusto, el primer emperador, quien elevó a Córdoba a un nuevo estatus al convertirla en capital de la provincia Baetica con el nombre de Colonia Patricia. Este nombramiento marcó el inicio de la etapa de mayor esplendor de la ciudad en época romana.

La Córdoba republicana vivió uno de sus episodios más dramáticos durante la guerra civil entre Julio César y Pompeyo el Grande (49-45 a.C.). Una ciudad dividida entre partidarios de César y de Pompeyo. En un principio Córdoba quedó bajo control cesariano aunque no por mucho tiempo pues los abusos del gobernador enviado por César, Casio Longino, provocaron tal malestar que la población se rebeló y hasta las tropas cambiaron de bando.

En ese momento, Corduba, se convirtió en el gran refugio de los pompeyanos derrotados en la famosa batalla de Munda (17 de marzo de 45 a.C.). Esto puso la Ciudad en el punto de mira de César. Después un durísimo asedio de cuatro meses que terminó en agosto cuando las tropas cesarianas tomaron la ciudad. Las fuentes cuentan que unos 22.000 partidarios de Pompeyo murieron durante la toma. Córdoba quedó prácticamente arrasada.


César decidió repoblar la ciudad con colonos traídos de Italia y le otorgó el estatus de Colonia Patricia Corduba, convirtiendo a sus habitantes libres en ciudadanos romanos de pleno derecho. Ese gesto cambió la historia de Córdoba.

Con la llegada al poder de Augusto (27 a.C.-14 d.C.), la ciudad vivió su gran época dorada. El emperador la convirtió en capital de la provincia Bética, una de las más ricas y romanizadas del imperio. La ciudad se amplió hasta llegar al río, alcanzando unos 50.000 habitantes, y se llenó de edificios públicos: templos, termas, fuentes, un foro nuevo y los tres grandes gigantes del ocio romano: anfiteatro, circo y teatro, entre los mayores de todo el Imperio, solo superados por los de Roma.

Córdoba pasó, en apenas unas décadas, de ser una ciudad destruida por la guerra a convertirse en una auténtica joya del mundo romano.

¿Dónde ver hoy la Córdoba romana? 

1. Templo Romano (C/ Claudio Marcelo)

2. Puente Romano y entorno del Guadalquivir

Restaurado sobre la estructura original que unió la ciudad con la Via Augusta.

3. Teatro Romano (Museo Arqueológico)

4. Anfiteatro Romano (Rectorado UCO)

5. El Foro y la zona de la calle Morería

Restos del foro provincial y otras estructuras administrativas.

6. Mausoleos Romanos (Paseo de la Victoria)

Dos monumentales tumbas circulares que señalaban la entrada a la ciudad.

7. Yacimiento de Cercadilla

Un complejo palatino único en Hispania vinculado al emperador Maximiano.

8. Murallas romanas (Puerta de Gallegos / Calle San Fernando)


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